20.03.17

Vuelta a clases

El tránsito educativo es la primera instancia del calendario educativo del Liceo Providencia, en la que se busca trabajar la convivencia, fortalecer las áreas de matemática y lengua, y trabajar en la competencia básica de “aprender a aprender”

El liceo Providencia comenzó las clases el lunes 13 de febrero con la primera etapa que llamamos Tránsito Educativo, por la cual pasan todos los alumnos previo al comienzo de las materias lectivas y  se extiende por tres semanas. Este tiempo tiene 3 objetivos principales, por un lado la introducción a la vida liceal, con un fuerte énfasis en la convivencia, en cómo queremos compartir el espacio y generar un buen clima de aula. Por otro lado, fortalecer especialmente las áreas de lengua y matemática, y finalmente trabajar en la competencia básica de “aprender a aprender”, que ayuda a los alumnos a fortalecer aquellas herramientas que les permiten ser protagonistas de su propio aprendizaje durante el año: que aprendan a organizar mejor sus tiempos, a reflexionar sobre cómo aprenden, descubrir cuáles son las razones por las que no entienden algún contenido, analizar sus propios procesos de aprendizaje y descubrir que el cuaderno no es un anotador para copiar del pizarrón, sino un reflejo del proceso de aprendizaje en el que es bueno hacer anotaciones personales, listas de palabras que no conozco y remarcar conceptos importantes.

“La idea inicial del tránsito siempre fue poder compensar los efectos que tiene la intermitencia educativa de las vacaciones de verano. Muchos de los chiquilines tienen dificultades para retomar hábitos de estudio y en la ejercitación de algunos contenidos básicos, y por eso decidimos destinar 3 semanas de clases para trabajar sobre estos temas”, comentó Fabián Roizen, director del Liceo Providencia. “El énfasis de este tiempo está puesto en trabajar en base a competencias de manera transversal, buscando la interdisciplinariedad, con un currículum propio diseñado en conjunto por el equipo docente”, agregó.

Mariangel Porto, subdirectora del Liceo Providencia, explica que en concreto, durante este período, los profesores trabajan en duplas, divididos en 8 áreas: lengua, matemática, ciencias, artes, educación física, inglés, aprender a aprender y horas Provi. “Este año las líneas de trabajo se desprendieron de determinados libros que decidimos trabajar y a partir de ellos se estructuraron los proyectos y trabajos que hicieron los chiquilines. Además, por ejemplo en matemática, con un enfoque lúdico, pensado para desarrollar las habilidades operatorias, buscamos nivelar los contenidos, pero por sobre todo ayudar a los chiquilines a perder el miedo a la materia”, comentó Mariangel.

El trabajo para armar el tránsito educativo empieza en diciembre cuando los profesores se juntan para planificar las actividades de febrero. Para definir las áreas de trabajo en segundo y tercero tienen en cuenta el desarrollo de los alumnos y las diferentes evaluaciones realizadas durante el año. Por otro lado, para la generación que ingresa en primero, se realizan una serie de pruebas exploratorias, que se hacen cuando la generación ya está conformada e ingresó a Providencia, enfocadas en el área de razonamiento lógico matemático y de lingüística, y en base a los resultados se desarrollan y construyen los contenidos para el tránsito de los alumnos en primer año. Con todos estos datos se adapta y contextualiza la propuesta. “Es un proceso que se vive con muchísima alegría, con mucho trabajo en equipo, en forma interdisciplinaria: ya sea en la planificación como en el trabajo en clase en duplas de educadores. Los profesores se sienten más acompañados, disfrutan de esta experiencia aplicando un currículum propio que han desarrollado ellos mismos”, comentó Fabián.

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