20.03.17

Campamento del Centro Juvenil

Los chiquilines y educadores del Centro Juvenil realizaron el campamento anual en los Barrancos de Kiyú.

Como cada año, después de los últimos exámenes y el comienzo de las clases, los adolescentes del Centro Juvenil se fueron de campamento. Durante el 2016 los jóvenes organizaron actividades, rifas, ventas económicas para juntar el dinero que les permitiera financiar este paseo, para disfrutar de estos días de campamento y compartir. “Como primer gran actividad del año, el campamento tiene el efecto de reunificar lo que las vacaciones dispersan: nos volvemos a encontrar, a reconocernos y a integrarnos. Aporta mucho al sentimiento de pertenencia y grupalidad, a seguir creciendo en convivencia. A nivel de relacionamiento de los jóvenes se vencen barreras, sobre las que durante todo el año se fue trabajando, y se ve como disfrutan unos con otros. Además, ayuda a que los chiquilines vean a los educadores desde otro punto de vista y que en ese compartir se despierten preguntas y conversaciones que en la rutina diaria es más difícil que se den”, comenta Juan Pablo Gil, coordinador del Centro Juvenil.

Joaquín, del Centro Juvenil, comentó que le gustó mucho la mística en que estaba planteado este campamento. Contó que tuvieron que dividirse en dos grupos que representaban distintos reinos, elegir un nombre, hacer una bandera, un escudo y elegir un rey. Además, cada uno tenía que elegir su personaje y armar su propio traje. Así se formaron el reino de “Hojalia” y el de “Gryffindor” que durante el campamento compitieron, trabajaron en conjunto para hacer del fogón un banquete medieval y se desafiaron en cada juego.

Pero lo que más lo emocionó fue la despedida del Centro Juvenil de su amigo Agustín, quien hoy cursa 5to año en el bachillerato tecnológico Ánima y que egresa del programa, “le escribieron cartas su mamá y su papá, también algunos educadores, y todos hablaban de lo felices que estaban de que él hubiera pasado por Providencia, de lo mucho que había crecido y madurado en estos años. Agustín agradeció por lo vivido todos estos años y aclaró que no se iba definitivamente, que iba a volver seguido de visita”

Juan Pablo Gil, comenta que esta es ya una tradición del Centro Juvenil que se toma el espacio para celebrar que en la vida de los chiquilines van pasando etapas en las que se viven cosas nuevas y distintas, “por eso el Centro Juvenil tiene un momento de egreso, es un proceso que termina y da lugar a nuevas cosas en la que seguimos acompañando la vida y las decisiones de los jóvenes desde otro lugar”.
Luego de terminado el campamento se incorporaron al Centro Juvenil los jóvenes que el año pasado egresaron del Liceo Providencia y con ellos comienza una nueva etapa de crecimiento y desarrollo que además del acompañamiento educativo y el espacio de disfrute quiere brindarle a los jóvenes herramientas para el mundo laboral.

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