6.12.16

Egresa la primera generación del Liceo Providencia

Termina el ciclo básico la primer generación del Liceo y toda la comunidad educativa los despide con mucha alegría y con las ganas de seguir acompañándolos en esta nueva etapa que comienzan.

En estos días están terminando sus últimas clases y preparando los últimos exámenes los alumnos de la generación 2014, generación con la que abrió sus puertas en Liceo Providencia. Con ellos se hizo real el proyecto y en estos 3 años fuimos creciendo juntos, aprendiendo unos de otros en esta hermosa tarea de educar y educarnos.

Fabián Roizen, director del Liceo Providencia, comenta que fue muy lindo y desafiante acompañar a esta primera generación, “con ellos fuimos aprendiendo y ellos también fueron dejando huella, transformando la institución y a los educadores. Es signo de que nuestra vida institucional busca impactar en la vida de los chiquilines, pero también es transformada por sus intereses, sus inquietudes y por lo que ellos aportan. Haber sido parte del proceso de formación de los chiquilines me encantó, me construyó como persona, educador y director”. 

Romina, alumna de la generación 2014 que egresa este año, comenta, “a mi me ayudaron pila, si no me hubiesen ayudado, no pasaba ninguno de los 3 años. Siempre estuvieron para apoyarme. Cuando me veían mal me preguntaban, se preocupaban por mi. Estoy contenta porque terminé el Liceo, porque pasé a 4to año, pero estoy segura que voy a extrañar”. Para Brian, lo mejor fue la cantidad de amigos y profesores que conoció y lo apoyaron en este camino, “en estos años mejoré, crecí, me ayudaron a conocerme más. Lo que más disfruté fueron las jornadas y los campamentos. Para mi eran salir de mi zona de confort para encontrarme con los demás”

El egreso de esta generación es una gran alegría porque los chiquilines comienzan una nueva etapa cargada de proyectos, metas y sueños por alcanzar. Como dice Ignacio, también de la generación 2014, “egresar para mí hoy significa seguir esforzándome para salir adelante. Quiero ir a la UTU de deportes y seguir viniendo a Providencia, al Programa Continuidad, porque quiero que me sigan apoyando y ayudando en los estudios”.

Una alegría con toques de nostalgia por toda la historia compartida, por el camino recorrido y construido juntos, pero con la seguridad de que seguirán siendo parte de esta familia que es Providencia. Por eso, el último día de clases los educadores del Liceo les dijeron que no se olviden de que Provi es su casa y que estamos para acompañarlos en su proceso de seguir formándose como personas.

“El 25 de febrero de 2014, cuando inauguramos el Liceo invitamos a la generación que entraba a ser protagonistas de sus vidas, que se animen a abrir caminos, que no se achiquen ante los desafíos y que sean el cambio que quieren ver en el mundo. Hoy, con todo el sentido que adquirió esta frase durante estos años y ante los nuevos desafíos del cambio de etapa, se los volvería a decir”, comenta Fabián Roizen.

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