26.06.20

Volvemos a encontrarnos

Aprendizajes, desafíos y el valor de la presencialidad

Desde que las autoridades sanitarias anunciaron en mayo la vuelta a clases, en el Centro Educativo Providencia comenzamos a construir con todo el equipo (coordinadores, educadores, profesores y equipos psicosociales) el plan de vuelta a la presencialidad. Este retorno a clases es una construcción colectiva de cada programa a partir de un proceso de reflexión y con base en los lineamientos generales que nos trazamos como institución.

Para elaborar el plan tomamos en cuenta los aprendizajes durante el tiempo no presencial, lo que nos parece importante conservar en la vuelta a la presencialidad, los desafíos que hemos tenido en este tiempo y los desafíos que nos esperan. En este sentido, cada programa (Casa Comunitaria, Club de Niños, Liceo Providencia y Centro Juvenil) fue preparando cómo recibir a los chiquilines en esta vuelta.

Esta planificación se construyó también en el ida y vuelta que los educadores han generado con los chiquilines, escuchando y entendiendo las inquietudes, y tomando la experiencia que cada uno ha vivido en este tiempo para planificar el proceso educativo en el mediano y largo plazo. Encontramos una oportunidad muy linda en la retroalimentación con los chiquilines para mejorar las prácticas y tener en cuenta su voz sobre sus aprendizajes.

Parte de esta planificación también tuvo que ver con el protocolo sanitario que generamos de acuerdo a los lineamientos establecidos por las autoridades y con el apoyo y asesoramiento de la Dra. Teresa Gómez. Algunas de las medidas que hemos tomado tienen que ver con readaptar los salones, mantener los espacios ventilados, desinfectar las instalaciones entre grupo y grupo, mantener la distancia, utilizar tapabocas, tomar la fiebre a la entrada, además de colocar alcohol en gel y alfombras sanitarias en la entrada al centro.

Aprendiendo en el camino

Hemos tenido  valiosos aprendizajes durante la no presencialidad que nos ayudaron a reflexionar sobre cómo preparamos esta nueva etapa, para recibir a los chiquilines y revalorizar algunos conceptos que hoy toman otro significado. “Por un lado, en este tiempo hemos resignificado lo potente del encuentro presencial en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que nos da una oportunidad valiosa y única para intercambiar, discutir y compartir con los docentes y los compañeros”, señaló Laura Voituret, directora general de Providencia.

Patricia Orlando, coordinadora pedagógica de Providencia agregó, “Hay una riqueza muy grande en el intercambio grupal y en el trabajo colectivo para la generación de contenido. Por eso durante la cuarentena buscamos siempre instancias para encontrarnos y vernos de manera virtual a partir de videollamadas”.

Por otra parte,  durante este periodo quedó en evidencia el rol clave de las familias en el proceso educativo de lo chiquilines y la importancia de que participen activamente de este proceso para apoyarlos y acompañarlos. “Desde Providencia trabajamos en conjunto con las familias para poder asegurar los aprendizajes y llevar adelante la propuesta educativa. No hubiera sido posible sin su involucramiento y apoyo diario”, aseguró Laura.

Además, hubo un gran aprendizaje que tuvimos como comunidad educativa (educadores, familias y chiquilines) relacionado al nivel de autonomía e independencia que lograron los chiquilines en la gestión de sus propios procesos de aprendizajes, que nos han mostrado muchas ganas de aprender. También aprendimos sobre nuevas herramientas tecnológicas que nos dio la oportunidad de llegar a los chiquilines y estar cerca.

Los desafíos

La vuelta a clases nos ha traído diversos desafíos. Tenemos el objetivo fundamental de asegurar la continuidad educativa y que los chiquilines cuenten con las herramientas y competencias necesarias que les permitan seguir avanzando y disfrutando el ciclo educativo.

Por esta razón desde Providencia estamos pensando en un proceso educativo a dos años que incluya 2020 y 2021. Al respecto de esto, Patricia señaló, “Hay un desafío importante en cuanto a qué contenidos queremos priorizar en relación a los programas académicos y cuáles son las habilidades que debemos priorizar para que tengan las herramientas necesarias y suficientes para poder gestionar su aprendizaje”. En ese sentido, debimos ajustar la propuesta siendo muy cuidadosos en la jerarquización de los contenidos y las habilidades que queremos que los chiquilines tengan como herramientas fuertes para el próximo año.

Otro gran desafío está en transmitir la importancia de la presencialidad en el quehacer educativo y el valor de lo colectivo en la construcción del saber para motivarnos a seguir adelante.

Desde Providencia organizamos algunos encuentros con los referentes familiares para poder intercambiar acerca de cómo nos preparamos y las medidas sanitarias que estamos tomando, lo cual nos ha ayudado a despejar dudas y que ellos puedan entender cómo estamos planificando el retorno. “El 95% de las familias han participado de estos encuentros y nos cuentan que los chiquilines están entusiasmados con la vuelta a clases presencial, y poder ver a sus compañeros y docentes, compartir, charlar, encontrarse y volver a aprender juntos”, cuenta Laura.

Con mucha alegría y entusiasmo recibimos a los chiquilines en este retorno a clases presenciales para continuar caminando juntos.

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