7.04.17

Encontrarnos: primer paso para crecer en la convivencia

Los alumnos de 1º de Liceo realizaron su jornada de convivencia en Parque Lecocq.

“Las jornadas de convivencia son una gran oportunidad que tenemos de conocernos entre todos, de conocer más del otro, a uno mismo, entre chiquilines y educadores, y esto nos permite reforzar elementos de la convivencia sobre los que trabajamos durante todo el año”, comenta Elvira Sisnandez, Referente del Liceo. El contexto de disfrute, el espacio para los juegos y el desafío, la atmósfera que ayuda a compartir, confluyen para generar una instancia favorable al encuentro y de vínculos cercanos que después se trasladan al acompañamiento diario.

La jornada en el Parque Lecocq comenzó con un recorrido por los espacios de los animales organizado por el veterinario Lorenzo Verger, quién fue voluntario durante muchos años en Providencia. Durante esta expedición, a pedido de los educadores, él fue resaltando aquellos sentidos más desarrollados que caracterizan a algunos de los animales, porque después los alumnos trabajarían sobre aquellos sentidos y valores con los que ellos mismos se identifican. A partir del cuento “La pelea del cuerpo” de Anthony de Mello, alumnos y educadores reflexionaron sobre la importancia de reconocer la riqueza de las diferencias y que cada uno aporta su habilidad al grupo para que funcione: ya sea que soy bueno escuchando, prestando atención a los demás o sensible, tengo mi don y mi lugar en el grupo.

“A mí me gustó mucho la dinámica de identificarnos con los sentidos según cómo somos. Por ejemplo, yo que me considero muy atenta me identificaba con los ojos y la vista, los que son de ayudar a los demás, con las manos, y así también con el corazón los más sensibles y las orejas los que son buenos para escuchar”, comentó Maylen, alumna de 1º. “Estuvo bueno porque pude conocer cómo son mis compañeros y lo que los identifica más”, agregó.

Para Belén Rodríguez, referente del Liceo, relacionarse con los chiquilines en un ámbito distinto la ayudó a conocerlos mucho más y sorprenderse positivamente al verlos disfrutar y apropiarse de la propuesta. Además, como esta fue su primera jornada, destaca que “fue muy positivo planificar las actividades con los demás educadores y conocer más su manera de trabajar. Fue una instancia para aprender de los educadores y los chiquilines”.

“Para mí, como educadora, esta instancia me ayuda a conocer más a los chiquilines y generar herramientas y relaciones que me ayuden a acompañar a los chiquilines durante el año. Es una oportunidad para conocer lo mejor de los chiquilines y después ayudarlos a aportar eso que más les gusta en el día a día del Liceo”, agregó Elvira.

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