27.04.18

Liceos que inspiran

Providencia participó del 1er congreso sobre experiencias de acompañamiento a las trayectorias educativas de liceos públicos y privados del Uruguay, organizado por el Consejo de Educación Secundaria.

El congreso se realizó en la Torre de las Telecomunicaciones y existían diferentes  modalidades de participación: se podía postular para brindar una conferencia, participar de las mesas redondas o postularse para exponer un proyecto en modalidad de póster. La intención era dar la oportunidad a los equipos y centros educativos de presentar una propuesta práctica, innovadora y que pueda enriquecer el debate y las reflexiones durante los días de congreso.. “Nosotros manifestamos interés de participar exponiendo un póster. Enviamos la temática del mismo y fuimos seleccionados. Presentamos la experiencia de los espacios compensatorios desarrollados en el Liceo Providencia” comenta Mariángel Porto, subdirectora del Liceo Providencia.

El Liceo Providencia cuenta con una propuesta educativa integrada por la malla curricular de secundaria, una propuesta complementaria y una propuesta compensatoria. “La malla curricular está potenciada en algunas áreas, por ejemplo en matemática e idioma español, los alumnos cuentan con más horas semanales de las que pide secundaria.” La propuesta complementaria integra todos los talleres opcionales entre los que pueden optar los adolescentes. “Hay desde teatro, música, periodismo, deportes  hasta juegos de ingenio, taller de ciencias, robótica, empresas juveniles y varios más” comenta Mariángel.

El tercer eje es la propuesta compensatoria, y es la que el Liceo Providencia expuso mediante el póster. Se trata de espacios no sólo dirigidos a los alumnos con bajo rendimiento o materias bajas, se trata de espacios que surgen mucho antes de las primeras evaluaciones con un carácter preventivo. La misma tiene como objetivo nivelar y compensar los aprendizajes que no se obtuvieron previamente. “A lo largo del año desarrollamos diversos espacios y estrategias concretas para acompañar y potenciar los aprendizajes”. Durante la primer etapa del año (en el mes de febrero) se lleva adelante la etapa de tránsito educativo la cual tiene como objetivos principales: trabajar la convivencia, fortalecer las áreas de matemática, ciencias, inglés y lenguaje, y trabajar en la competencia básica de “aprender a aprender”

Luego de la etapa de tránsito, se empieza a derivar a los alumnos a los diferentes espacios de tutorías. “No esperamos a que el chiquilín tenga baja una materia para que participe de un espacio compensatorio, nos adelantamos de manera preventiva. Las mismas comenzaron el 12 de marzo, osea que aún no hubieron entrega de boletines” complementa Mariángel.

En el mes de marzo comenzamos con la tutoría de lengua, matemática y la de física, ya que éstas son las áreas más descendidas. Luego, en el mes de abril, comenzó el espacio de lecto-escritura llevado adelante por 14 voluntarios y el espacio de láminas, para ayudar a los chiquilines con sus láminas de dibujo.

Por lo tanto la primer parte del año, el Espacio Compensatorio tiene como enfoque nivelar, compensar y mejorar los aprendizajes. Luego, en la segunda parte del año, el enfoque se pone en que el adolescente pueda alcanzar los aprendizajes esperados para acreditar las diferentes asignaturas.

Sumado a estas prácticas están los momentos de repechaje. “Son 3 momentos del año donde los profesores explicitan cómo van a  evaluar a los chiquilines y los estudiantes cuentan con “padrinos” que los apoyan para organizarse y estudiar esos temas.” Los padrinos ayudan a que los estudiantes tengan el cuaderno completo, a organizar el material y los tiempos de estudio, y a fortalecer algunos contenidos.

Por último, “en el póster también explicamos nuestro trabajo con las Adecuaciones Curriculares, estas se realizan con alumnos que presentan  niveles descendidos de aprendizaje por intermitencia escolar o por una dificultad específica del aprendizaje. “En esta área trabajamos con la psicopedagoga Leticia Dubcovsky, ella realiza algunos encuentros con los chiquilines derivados realizando un primer informe. Luego, por un lado, presenta a los profesores algunas recomendaciones para realizar adecuaciones a las propuestas de aula llevadas a cabo en cada materia,  y por otro lado sigue trabajando semanalmente con los adolescentes que más lo necesitan.”

Sin duda el congreso fue una experiencia enriquecedora de intercambio con otros centros. “Lo lindo fue ver la repercusión en los participantes. Muchos se acercaban para hacer consultas, sacaban fotos al póster para poder estudiarlo con detenimiento. Otros comentaban que en sus centros educativos éstas prácticas ya funcionan, pero no las tenías sistematizadas ni organizadas en el año. Algunos nos propusieron otras prácticas interesantes. Se generó un buen espacio de intercambio, muy enriquecedor para todos.”

Compartir en: